|
||
Los dibujos de Sandra
Pani están movidos por un ideal de belleza sereno y dulce, sutil
apenas variado. Utiliza la línea en un sentido lírico lo
cual hace sentir la resonancia profunda de su vida interior, el sentimiento,
incluso la pasión. Es un arte refinado que se concentra en la figura humana (mujer) logrando u dibujo ágil, aterciopelado, de finos matices atmosféricos. Sandra Pani usa, en primer lugar, el dibujo imitativo que deshace y transforma pronto, impulsada por una exigencia que le impone su propio ser y su propio sentimiento. En la serie De ser Flor y Árbol consigue que el adelgazamiento de las formas, la disolución o la pesadez de las sombras, la liberación de las zonas blancas, así como los bruscos cambios de humor de la línea y su alternada energía, debilidad o aspereza, conviertan a la mujer en imágenes imperiosos y exigentes, que ejercen una verdadera fascinación sobre el espectador. Sandra Pani ha sentido explícitamente la obra de arte como un apoyo de la meditación. Pero esa larga y pura meditación en la obra de la artista desemboca en un proceso que le es connatural, en formas de contemplación cada vez más desnudas, entendido este término como un estado en que la experiencia se configura ante todo como experiencia de la unificación. La meditación en Sandra Pani ha consistido en un lago secreto, en un demorado esfuerzo para percibir el movimiento creador del grafito bajo la fijación no solo utililitaria sino artística de las formas . Crear para Sandra Pani es generar un estado de disponibilidad en el que la primera cosa creada es el vacío, un espacio vacío. Es así como la artista configura el espacio de la creación : sus dibujos se suspenden en la nada, no como algo impuesto sino como epifanía natural de ésta. La afirmación que busca Sandra Pani es, como toda verdad, básicamente autobiográfica, necesita asegurar su condición de persona humana por todos lo medios, en esta indagación, presente ya en ese inmenso diario que son sus dibujos, le va la vida, u por esos mismo la realiza a fondo, aceptando las respuestas. Esta artista no inventa tendencias artísticas, ni figuras, peri sí inventa un espacio-tiempo plástico dentro del cual viven sus imágenes; hay en ella, además, una inclinación a trabajar la superficie una y otra vez. En definitiva, Sandra Pani convierte sus personajes en signos cuya interpretación depende de nosotros como receptores. A través de sus dibujos nos ofrece su verdad, la autentica, sin mixtura alguna, sin retorcimientos. Por eso tal vez su arte, aunque agrade y convenza, no sea a primera vista comprendido en su verdadera dimensión. |
||